¿Tratas mejor a los demás que a ti misma/o?
· Diana Moncada
Piensa en cómo le hablarías a una amiga que acaba de cometer un error. Probablemente con comprensión, con calma, con palabras que sostienen en lugar de hundir.
Ahora piensa en cómo te hablas a ti cuando cometes ese mismo error. ¿Es la misma voz? ¿O aparece una más dura, más exigente, más implacable?
Para muchas personas, la respuesta es incómoda: somos mucho más crueles con nosotros mismos que con cualquier otra persona que nos importa. Y eso, a la larga, tiene un costo enorme.
¿Qué es realmente la autoestima?
La autoestima no es quererse todo el tiempo, sentirse siempre bien o tener confianza en cada situación. Eso sería más bien una ilusión.
La autoestima saludable es algo más sólido y menos vistoso: es la capacidad de reconocerte como alguien que merece respeto, cuidado y consideración, incluso cuando te equivocas, incluso cuando no estás en tu mejor momento, incluso cuando otros no te ven así.
Es la diferencia entre valorarte por lo que haces y valorarte por lo que eres.
Señales de que tu autoestima puede necesitar atención
- Te disculpas constantemente, incluso cuando no hiciste nada malo.
- Necesitas aprobación externa para sentirte bien con tus decisiones.
- Te cuesta recibir cumplidos o los minimizas automáticamente.
- Tu autocrítica es más severa que la crítica que le harías a cualquier otra persona.
- Te sacrificas por los demás con frecuencia, pero te cuesta pedir para ti.
- Evitas situaciones nuevas por miedo a no ser suficiente.
¿De dónde viene la baja autoestima?
La autoestima se construye desde temprano, a partir de los mensajes que recibimos de las personas que nos criaron, de los entornos en que crecimos, de las experiencias que tuvimos.
Una crianza muy exigente o crítica. Un entorno donde el afecto era condicional. Experiencias de rechazo, burla o negligencia. Todo eso deja huella en la forma en que nos vemos a nosotros mismos.
La buena noticia es que la autoestima no es fija. Se puede trabajar. Se puede reconstruir. Y la terapia es uno de los espacios más poderosos para hacerlo.
Un primer paso: la autocompasión
La investigadora Kristin Neff ha demostrado que la autocompasión, tratarte a ti con la misma amabilidad que tratarías a alguien que amas, no te hace más débil ni más condescendiente contigo. Al contrario: te hace más resiliente, más motivado/a y más capaz de crecer.
No se trata de excusar todo lo que haces. Se trata de dejar de machacarte por ser humano/a.
Para que te quedes con esto
Mereces el mismo trato que le darías a alguien que quieres. Empezar a creértelo es el primer paso.
No tienes que esperar a estar “bien” para buscar ayuda. Puedes buscarla justo desde donde estás.
Referencias
Rosenberg, M. (1965). Society and the adolescent self-image. Princeton, NJ: Princeton University Press.
Neff, K. (2011). Self-compassion: The proven power of being kind to yourself. New York: William Morrow.
Baumeister, R. F., Campbell, J. D., Krueger, J. I., & Vohs, K. D. (2003). Does high self-esteem cause better performance, interpersonal success, happiness, or healthier lifestyles? Psychological Science in the Public Interest, 4(1), 1–44.
Mruk, C. J. (2006). Self-esteem research, theory, and practice: Toward a positive psychology of self-esteem (3.ª ed.). New York: Springer.
Neff, K. D., & Germer, C. K. (2013). A pilot study and randomized controlled trial of the mindful self-compassion program. Journal of Clinical Psychology, 69(1), 28–44.